| Descubrimiento de los Pergaminos Los hombres de Qumran y el Mesias Juma comenzaba a ponerse nervioso. Algunas de sus cabras estaban subiendo demasiado alto en los acantilados. Entonces decidió subir él mismo hasta donde ellas estaban para traelas de regreso. Juma no sabia que, al comenzar su escalada ese dia de Enero de 1947, aquellas cabras extraviadas lo involucrarian en lo que sería "el descubrimiento arqueológico más grande del siglo veinte". Estos pensamientos estaban muy lejos de su mente cuando vió dos pequeñas aberturas de una de las miles de cuevas en aquellos áridos acantilados en la costa noreste del Mar Muerto. Arrojó una piedra por una de las aberturas, lo cual produjo un sonido inesperado que lo sorprendió; que mas podia haber en esas cuevas que un tesoro. LLamó a sus primos, Khalil y Mohammed quienes subieron a escuchar la excitante historia. Sin embargo, se estaba haciendo tarde y habia que arrear a las cabras. Regresarian al siguiente día --tal vez sus dias de perseguir cabras habian terminado una vez que el tesoro fuera descubierto! El más joven de los tres, Mohammed, despertó al día siguiente antes que sus compañeros "busca tesoros" y se encaminó a la cueva. El piso de cueva estaba cubierto con escombros, incluyendo cerámica rota. Sobre la pared habia una cantidad de jarras delgadas, de las cuales algunas todavía tenian sus cubiertas de forma redonda. Impacientemente, Mohammed comenzó a explorar el interior de cada jarra, pero no encontró ningún tesoro... sólo algunos pergaminos amarrados con trapos y verduzcos por el tiempo. Mas tarde al regresar con sus primos, les dió las malas nuevas --no habia ningún tesoro. Los pergaminos que esos niños beduinos sacaron de aquella obscura cueva aquel día y los dias siguientes serían reconocidos como el mayor tesoro manuscrito jamás encontrado --los primeros siete manuscritos de los Pergaminos del Mar Muerto. Así fué el descubrimiento de un grupo de manuscritos miles de años más antiguos, que el en aquel entonces texto hebreo más viejo de la Biblia. (De los cuales muchos habian sido escritos 100 años antes del nacimiento de Jesús). Estos pergaminos revolucionarían al mundo arqueológico y le darían a un equipo de traductores una tarea gigantesca que aún hoy en día no se termina. La historia de como esos pergaminos viajaron de las manos de unos jovenes pastores beduinos hasta las ojos escudriñosos de académicos internacionales, es más extraña que una ficción, aunque todos los detalles de los siguientes años probablemente nunca se conocerán, lo siguiente es lo que se sabe. Después de colgar de un poste de una tienda beduina por cierto periódo de tiempo, los siete pergaminos originales fueron vendidos por separado a dos anticuarios árabes en Belén. De ahí cuatro fueron vendidos (por una pequeña cantidad) a Athanasius Samuel, sirio ortodoxo metropolitano en el monasterio de San Marco en la vieja ciudad de Jerusalén. Estudiosos de la Escuela Americana de Investigación Oriental, quienes los examinaron, fueron los primeros en darse cuenta de su antigüedad. John Trever las fotografió a detalle y el gran arqueólogo William F. Albright pronto anunciaría que los rollos pertenecían al periodo entre 200 años a.C. y 200 años d.C. Entonces se hicieron los primeros anuncios de que los manuscritos más viejos jamás descubiertos habian sido encontrados en el desierto de Judá.
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Cueva número 4 en Qumran donde aproximadamente 15,000 fragmentos de 574 manuscritos fueron encontrados.Uno de los hallazgos más fascinantes fue un pergamino de cobre el cual tuvo que ser cortado en tiras para poder ser abierto, el cual contenía una lista de 60 tesoros localizados en varias partes de Judea (ninguno de los cuales ha sido encontrado). Otro pergamino, el cual fué recuperado por arqueólogos israelies en 1967 de un vendedor de antigüedades en Belén, describe con lujo de detalles como es que la comunidad veía un elaborado templo para rituales. Esta ha sido llamado apropiadamente "El Pergamino del Templo". El contenido de los Pergaminos del Mar Muerto indica que los autores eran un grupo de sacerdotes que mantenian una vida comunal estrictamente dedicada a Dios. Su lider era llamado el "Maestro Justo". Se veían a sí mismos como los únicos realmente elegidos de Israel --sólo ellos eran fieles a la ley. Se opusieron al "Sacerdote Cruel" --alto sacerdote judío en Jerusalén quien representaba el establecimiento y quien los habia perseguido de alguna manera. Este sacerdote cruel fué probablemente uno de los legisladores macabeos quien ilegítimamente asumió la posición de alto sacerdote entre los años 150 y 140 a.C. La mayoría de los estudiosos han identificado a la hermandad Qumran como los Esenes, una secta judía descrita en los dias de Jesús por Josefo y Filo. Quienes quieran que hayan sido los hombres de Qumran, sus escritos nos proveen de un cuadro histórico maravilloso del mundo religioso al cual Jesús vino. Algunos han tratado de encontrar paralelismos entre las figuras de los pergaminos y Juan el Bautista o Jesús, pero un análisis objetivo de dichos paralelismos revelan que las diferencias son mayores que las similitudes. Cualquier contacto de Jesús con Qumran es completamente espectulativo y casi improbable. La sugerencia de que Juan el Bautista haya pasado algún tiempo con la comunidad Qumran es posible ya que los Evangelios nos dicen que él pasó un tiempo considerable en el desierto cerca del área donde la comunidad Qumran se localizaba. (Mateo 3:1-3, Marcos 1:4, Lucas 1:80; 3:2-3). El mensaje de Juan, de cualquier forma, difiera marcadamente del de la hermandad Qumran. El único punto común fué que ambos enseñaron que el "Reino de Dios" estaba por venir. Una de las contribuciones más importantes de los Pergaminos del Mar Muerto son los numerosos manuscritos Bíblicos que han sido descubiertos. Hasta los descubrimientos de Qumran, los manuscritos de Escrituras Hebreas más antiguos eran copias de los siglos 9 y 10 d.C., de un grupo de escribas judío llamado los Masoretes. Ahora tenemos manuscritos 1,000 años más viejos aproximádamente. La asombrosa verdad es que estos manuscritos son casi idénticos! Esto es un firme ejemplo del cuidado que los escribas judíos ponian a través de los siglos en un esfuerzo por copiar las Santas Escrituras. Podemos tener confianza de que nuestras Escrituras del Viejo Testamento representan fielmente las palabras dadas a Moisés, David y los profetas. La Doctrina de los Pergaminos En el documento mencionado anteriormente llamado el "Manual de la Disciplina" o "Ley de la Comunidad", se establece que el creyente debe continuar viviendo bajo la ley "hasta la llegada del profeta y los ungidos (mesías) de Aaron e Israel"(columna 9, línea 11). Estas tres figuras aparecerían con anticipación a la era para la cual la comunidad se estaba preparando. En otro documento encontrado en la cueva cuatro y conocido como el "Testimonio", se mencionan un número de pasajes del Viejo Testamento que forman las bases de las expectaciones mesiánicas. La primera es una cita de Deuteronomio 18:18-19 donde Dios le dice a Moisés: "profeta levantaré de en medio de sus hermanos, como tú". Después viene una cita de Números 24:15-17, donde Balaam prevee el levantamiento de un príncipe conquistador. "Y se levantará cetro de Israel, y herirá las sienes de Moab". El tercer pasaje es la bendición pronunciada por Moisés sobre la tribu de Leví (la tribu sacerdotal) en Deuteronomio 33:8-11. Por la forma como estos pasajes estan agrupados nos dice que el escritor esperaba el advenimiento de un gran profeta, un gran príncipe o un gran sacerdote. Hubo tres individuos en el Viejo Testamento a los que se refería como "mis ungidos" --el profeta, el sacerdote y el rey (refiérase a Exodo 29:29; 1 Samuel 16:13, 24:6; 1 Reyes 19:16; Salmos 105:15). Cada uno de ellos fué consagrado a su trabajo a través de una unción de aceite. La palabra hebrea para "ungido" es "meshiach", de donde tomamos la palabra mesías. La maravillosa verdad de la doctrina del Mesías del Nuevo Testamento es que cada uno de estos tres oficios encuentran su realización en la persona y trabajo de Jesús de Nazareth! La gente se maravillaba cuando alimentaba a las multitudes y decian "esto es verdad sobre ese profeta que ha de venir a este mundo" (Juan 6:14; Juan 7:40; Hechos 3:22, 7:37). Jesús también fué un sacerdote, no de la orden de Leví, pero de la orden de Melquisedec (Salmos 110:4; Hebreos 7), quien se ofreció así mismo como sacrificio e intercede por nosotros en la presencia de Su Padre (Hebreos 9:24-26, 10:11-12). Jesús fué también anunciado como el que recibiría "el trono de Su Padre David. Y el reinará sobre la casa de Jacob por siempre, y su reino no tendrá final". (Lucas 1:32-33). El será aclamado "REY DE REYES, SEÑOR DE SEÑORES" (Apocalipsis 19:16). Thus, we have found an interesting point of contact between Qumran and Christianity -- a point of contact which is also a point of cleavage. The Qumran community and the early Christians agreed that in the days of the fulfillment of Old Testament prophecies there would arise a great prophet, a great priest and a great king. But these three figures remained distinct in Qumran expectation whereas the New Testament saw them unified in the person of Jesus of Nazareth. Un manuscrito más que ha salido a la luz en los años recientes provee de un fascinante antecedente a la esperanza mesiánica del Nuevo Testamento. Ha sido reconstruido a partir de doce pequeños fragmentos, formando menos de dos columnas de escritos; pero es suficiente para comprender su breve contenido. Es sobre la predicción del nacimiento de un Admirable Niño, posiblemente descrito en Isaias 9:6-7 "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado... y se llamará su nombre Admirable". Este niño tendrá marcas especiales en su cuerpo y se distinguirá por su sabiduría e inteligencia. Será capaz de probar los secretos de todas las criaturas vivientes e inaugurará la nueva era que el ferviente creyente ha estado esperando. No es notorio que poco después de que este manuscrito fué compuesto, nació un niño que cumplía con las esperanzas de Israel e inauguraba una nueva era? Aunque los hombres de Qumran estaban equivocados en los detalles del mesías, ellos esperaban a alguien cuyas características generales eran notoriamente ilustradas por Jesús de Nazareth, el Hijo de Dios y Mesías. No se conoce si algún cristiano trajo el mensaje de Jesús a esta comunidad en el desierto. Unicamente podemos especular sobre cual hubiera sido su reacción al nacimiento del Admirable Niño en Belén quien fue el Profeta, Sacerdote y Rey de Israel.
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